Primer día en mi ciudad, Londres, donde mis amigos y yo embarcaremos en un viaje inolvidable.
Empezamos acercándonos a Hyde Park, el parque más grande en el centro de Londres y cuyo terreno perteneció a la Abadía de Westminster hasta que, en 1536, las tierras fueron expropiadas por Enrique VIII, y se abrió como parque público en el siglo XVII. En la foto que adjuntamos podéis ver las tumbonas sobra las que descansamos en el maravilloso parque.
Llegamos al Buckingham Palace, la residencia oficial de la Familia Real Británica en Londres desde 1837. Les conté a mis compañeros un poco sobre la historia del palacio y ahora ya saben que fue construido en 1703 para el duque de Buckingham. Más tarde fue adquirido por el rey Jorge III en 1762 como residencia privada. En la Primera Guerra Mundial tuvo la suerte de no ser atacado, pero en la Segunda Guerra Mundial no fue así, lo bombardearon en varias ocasiones, llegando a destruir la capilla real en 1940.
Aquí estoy yo con mis compañeros frente al Buckingham Palace, ¡qué asombrados estaban todos!
Cruzamos otro de los pulmones de Londres, el St James's Park, el más antiguo de los parques reales, para llegar a la Abadía de Westminster. La abadía, fue construida con estilo románico, pero fue reconstruida entre el año 1245 y 1517 con un estilo gótico, para finalmente en el siglo XVIII sufrir su mayor transformación con la construcción de dos torres en la entrada principal. Fue elegida sede principal para las coronaciones reales, además acoge las tumbas de los monarcas y figuras históricas británicas de los últimos mil años.
Cuando salimos de la abadía y avanzamos hacia el río, nos encontramos con dos de los grandes símbolos de la ciudad, el Big Ben y el palacio de Westminster. El Big Ben es el famoso reloj de las casas del Parlamento inglés, la torre se construyó en el 1858 junto al nuevo Palacio de Westminster y tiene 106 metros de altura construidos al estilo gótico.
Junto a una cabina de teléfono y al fondo el Big Ben.
Comimos mientras observábamos el London Eye, que según dicen ofrece las mejores vistas de la ciudad, pero que nos resultaba un caro para comprobarlo. Aquí abajo una foto de nuestra compañera Daenerys con el London Eye de fondo.
Por la tarde cogimos el metro y nos dirigimos al barrio de Camden, uno de los más peculiares de Londres. Allí disfrutamos de sus tiendas y mercadillos, donde al final nos decidimos por cenar en unos de los puestos de comida oriental. Los pubs de Camden no tienen mucho reconocimiento ya que toda la reputación de este barrio se lo lleva el mercado, pero los pubs de Camden y la vida nocturna es sin ninguna duda una de las mejores, y también saben servirte una buena pinta de cerveza con una hamburguesa o roast beef.
Bill.


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