¡Buenas noches!
Hoy hemos empezado el día dirigiéndonos al corazón de la ciudad para visitar la casa de...¡Ana Frank! A Daenerys le hacía especial ilusión esta visita, porque le gusta mucha la historia y le parecía increíble poder visitar una casa que sirvió de refugio a una familia durante la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial. Daenerys nos contó que Ana Frank escribió un diario entre julio del 1942 y agosto de 1944 que contaba sus pensamientos y acontecimientos, nos dijo que se escondieron en la parte trasera de un almacén que tenía su padre y junto a ellos 4 personas más, finalmente alguien los delató y se los llevaron a campos de concentración, donde solo se salvó el padre de Ana, Otto Frank.
La visita estuvo muy bien organizada y guiada gracias a los folletos y a Daenerys.
Escondite en el almacén de Otto Frank
Seguimos nuestra ruta con la visita a la iglesia de Westerkerk, de estilo renacentista. Se caracteriza por su torre de 85 m desde la que obtuvimos unas vistas preciosas de la ciudad de Ámsterdam. Decidimos montarnos en una de las barcas para pasearnos por los canales de la ciudad, con una longitud total de 75 km y con más de 1000 puentes, fue muy una experiencia muy bonita.
De izquierda a derecha, Daenerys, Elsa, Bill y Ana
Después del paseo en barca fuimos al Museo Amstelkring, uno de los más antiguos de Ámsterdam, la casa donde está ubicado fue construida hace 350 años. Aparentemente vimos una casa pero lo que había en su interior nos sorprendió un montón, había una ¡iglesia clandestina! Esto es fruto de la reforma cuando Ámsterdam se convirtió en protestante y prohibió el culto católico en público. Después de esta visita fuimos al Museo de Rembrandt, ubicado en la casa donde vivió el artista. Al igual que la casa de Ana Frank, el Museo de Rembrandt nos encantó, porque con un simple audio aprendimos muchas curiosidades de cada esquina de la casa donde vivió el pintor.
Pasamos la tarde en el Mercado de las Flores, un gran atractivo desde 1862. Unos holandeses nos contaron que en sus orígenes llegaban un montón de embarcaciones al mercado para la venta de plantas y flores, así que sin pensarlo dos veces decidimos comprar bulbos de tulipanes para guardarlos de recuerdo.
Por la noche nos quedamos por la zona a cenar y más tarde nos fuimos a los pubs a divertirnos un ratito. Nuestra sorpresa fue la cantidad de gente que ofrecía marihuana, ya que allí es legal, adivinad quienes aceptaron...¡Bill y yo! Pero eso no era todo, en un ataque de locura, me corté mi larga melena.
David.



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